Dios y el matrimonio entre personas del mismo sexo

Las constituciones, jueces y autoridades podrán legalizar matrimonios entre personas del mismo sexo, los curas y pastores podrán celebrar bodas entre personas del mismo sexo; todo el mundo podrá estar de acuerdo con el matrimonio entre personas del mismo sexo; pero DIOS nunca declarará esto como un matrimonio, pues, la Biblia es clara: Un hombre y una mujer.
Para que una persona pueda estar de acuerdo con el matrimonio entre dos personas del mismo sexo necesita negar al Dios Creador, ya sea por medio del ateísmo filosófico, práctico o moral. Nadie puede creer en el Dios verdadero y a la vez rechazar una de las instituciones más gloriosas que él dio a los seres humanos: el matrimonio entre un hombre y una mujer, para la reproducción humana, el gozo de la complementariedad y la imagen excelsa de la relación que Cristo tiene con la Iglesia.

La aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, indefectiblemente, desencadenará en la aprobación de muchos otros males que conducirán a la raza humana hacia su propia degradación y destrucción. La historia es cíclica, ella vuelve a repetirse, y lo que estamos viendo hoy no es nuevo totalmente. Ya muchas sociedades antiguas, desde los vetustos tiempos de Noé o Abraham, han legalizado esta clase de relaciones anti-naturales e improductivas.
El apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo pone la aprobación y aceptación de esta clase de relaciones pecaminosas al lado de otros males destructivos: «22. Profesando ser sabios, se hicieron necios,

23. y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
24. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,
25. ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.
26. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,
27. y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.
28. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;
29. estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;
30. murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,
31. necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;
32. quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.»
 
A partir de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo los Estados aprobarán la injusticia, la perversidad, la desobediencia a los padres, la deslealtad, prácticas antinaturales, y toda clase de maldad. Ha iniciado la decadencia de la justicia, la verdad, la moral y la rectitud. A partir de este tiempo veremos cómo el Senado, las cortes supremas de justicia y todos los entes legislativos aprobarán leyes contrarias a toda lógica; pues, la filosofía que impera hoy no es la de la lógica o la verdad, sino la de la complacencia hedonista; es decir, si a una persona le satisface tener relaciones con un niño de 4 años de edad, ¿porqué cohibir ese deleite? El mismo principio que usaron los gays para conseguir la aprobación de matrimonios entre ellos, será utilizado para aprobar las leyes más descabelladas y destructivas.

 

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