CARACTER CRISTIANO

Reflejando el carácter de cristo en toda nuestra manera de vivir

¿Puede un cristiano ser poseído por un demonio?

 

Hoy día sigue en boga la idea de que los creyentes deben cuidarse de la influencia y posesión de los demonios. Algunos insisten en que los creyentes se sometan a sesiones de liberación, porque en su andar diario han podido ser tocados y contaminados por demonios. Otros relacionan todas las enfermedades con actos directos de demonios y declaran liberación sobre los creyentes enfermos. Los cultos de liberación se multiplican cada día y pareciera que todas las personas no cristianas están poseídas por demonios.

 

Por todas partes encontramos cristianos angustiados, temerosos, paranoicos y misteriosos debidos, según ellos, a la acción temible de los demonios. Según las teologías modernas de guerra espiritual ya no podemos recibir regalos sin antes “ungirlos con la sangre de Cristo” porque algunos objetos pueden ser “portadores” de espíritus malignos.

 

Por otro lado los creyentes tratan de vivir en “santidad” perfecta porque cualquier pecado puede ser puerta de entrada para un demonio. Las sesiones de sanidad interior son requisito para todos los asistentes a las iglesias porque los demonios pudieron haber entrado a causa de: pecados antiguos, maltratos en la infancia, maldiciones ancestrales, trauman causados en el vientre de la madre.

 

El autor C. Fred Dickason en su libro “La posesión demoníaca y el cristiano” presenta la enseñanza general compartida por la mayoría de predicadores y maestros asociados con la moderna guerra espiritual. En dicho libro, Dickason, justifica la posesión demoníaca en los creyentes por las siguientes causas:

 

Involucramiento espiritual, es decir, el creyente puede entregarse voluntariamente al pecado y la tentación a tal punto que se hace susceptible a ser subyugada por los espíritus malignos. También esto puede ser posible cuando el creyente se involucra con brujos, hechiceros, magia y espiritismo.

Participación ancestral, es decir, si los antepasados de un creyente estuvieron involucrados en cultos satánicos, artes mágicas y cosas parecidas, entonces es posible que estos espíritus pretendan seguir gobernando sobre las vidas de los descendientes, incluso los creyentes.

Tratamiento recibido, es decir, si un creyente recibió imposición de manos para recibir dones de lenguas o de milagros, entonces pudo ser víctima de la transmisión de espíritus malignos.

 

Muchos libros se han escrito tratando de demostrar que los creyentes pueden ser habitados por demonios, pero no solo a través de los medios impresos se extiende esta tesis, sino que los creyentes y líderes cristianos aprueban esta posición presentando abundante evidencia de “casos”  de creyentes poseídos.

 

Por cierto, cuando aún era un muchacho, presencié dos casos de personas identificadas como creyentes los cuales en un culto de la Iglesia tuvieron manifestaciones corporales y verbales aducidas a la acción de demonios.

 

No obstante toda la propaganda a gran escala que se hace hoy en este terreno, los creyentes más agudizados en el estudio de la Biblia hayan serios tropiezos a la hora de encontrar un soporte bíblico que apruebe de manera clara la tesis de que el creyente puede ser demonizado.

 

Incluso,  el autor Dickason, de quien hemos venido hablando, en su libro La posesión demoníaca y el cristiano, donde trata de demostrar que es posible la posesión demoníaca en el creyente, escribe las siguientes conclusiones en el capítulo titulado “Evidencia bíblica que confirma la demonización de cristianos”:

 

             Vimos los pasajes y casos más importantes de la Escritura que se han usado o podrían emplearse como respaldo al concepto de que los verdaderos creyentes pueden ser demonizados. Por varias razones en su contexto o por otra información bíblica la mayor parte de estos casos no podrían considerarse evidencia válida…. Por eso no podemos decir categóricamente que la Biblia presenta evidencia clara de que los creyentes pueden ser demonizados…. Así que tenemos que buscar otros tipos de evidencias que puedan contribuir a dar respuesta a la pregunta: ¿Pueden los creyentes verdaderos ser demonizados?

 

Luego el autor trata de encontrar evidencia y soporte en la teología bíblica, pero sus conclusiones son las siguientes:

 

             Solo con las consideraciones de los pasajes bíblicos tenemos que reconocer que no tenemos toda la evidencia que deberíamos tener o nos gustaría tener para llegar a una conclusión firme. Esto puede incomodar a más de uno, pero es mejor aceptar la incertidumbre que tomar una posición y descubrir que se está equivocado y extraviado a la luz de la realidad.

 

Pero no conforme con que las Escrituras no den apoyo alguno a la idea de que los creyentes pueden ser poseídos por demonios, acude a las consideraciones “clínicas” para demostrar con casos “reales” que sí es posible la posesión de creyentes. Luego de analizar estas consideraciones clínicas llega a algunas conclusiones razonadas, pero al tratar de someterlas a la enseñanza de las Escrituras se ve obligado a escribir:

 

             Al decir esto, no podemos afirmar que esta sea una doctrina bíblica o una deducción teológica surgida de una evidencia bíblica. Reconocemos que la Biblia no provee una evidencia concluyente en esta materia, por lo que no podríamos elevar la conclusión al nivel de una verdad bíblica.

 

Esto implica que los practicantes de la “guerra espiritual” prosiguen en sus ideas extremas aunque estén seguros que la Biblia no da una base firme para sus prácticas. La mayoría de los modernos guerreros espirituales consideran que los creyentes pueden ser demonizados, al menos esto es lo que dejan ver cuando en los cultos, atestados de creyentes, reprenden demonios de las personas.

 

Pero, a la luz de las Escrituras nos vemos obligados a rechazar la idea de que el Espíritu Santo pueda convivir con un demonio en una misma persona. Los intentos por demostrar que la Biblia enseña la posible posesión demoníaca en un creyente han fallado porque no se cuenta con el testimonio de la suma de la Palabra de Dios. ¿Qué entonces con los casos de “creyentes endemoniados”? Pueden ser dos cosas: - Realmente estaba fingiendo con el fin de no confrontar sus propios pecados y acudió a la conmiseración de los demás creyentes arguyendo que sus pecados eran resultado de la acción de los demonios. – Segundo, no era realmente un creyente, sino un creyente nominal, es decir, alguien que aparentaba vivir la fe cristiana, pero en cuyo corazón no se había dado la regeneración.

 

Jay Adams, un consejero cristiano de gran renombre, descubrió que muchas personas denominadas como con problemas mentales, realmente han recurrido a comportamientos anormales con el fin de ser compadecidos y justificados en sus pecados. Lo mismo ocurre con tanta supuesta posesión que se da hoy día, muchos buscan una manera de escapar de sus responsabilidades morales y espirituales, atribuyendo su situación moral a la acción de los demonios que habitan supuestamente en ellos.

 

Lo primero que se debe hacer con los casos de supuestos creyentes bajo posesión es proclamarles el evangelio de Jesucristo. Si realmente están poseídos entonces no son creyentes, y Si realmente son creyentes entonces no pueden estar poseídos.

 

Investigando sobre este tema he tenido la oportunidad de leer mucha literatura moderna sobre guerra espiritual y posesión demoníaca. He quedado aterrado de toda la argumentación que algunos “especialistas” y “eruditos” en el tema han argüido. El libro mas reciente  que leía utiliza el testimonio de un demonio para justificar la creencia en la posesión demoníaca de verdaderos creyentes. El autor del libro dice que en un caso de exorcismo le preguntó al demonio si ellos también poseían a los verdaderos creyentes, a lo cual el demonio respondió que SI, entonces se le dijo que eso no podía ser porque la Biblia enseña que los creyentes no pueden ser poseídos, pero el demonio respondió diciendo que esa es una mentira que Satanás introdujo en el cristianismo para que los creyentes se volvieran confiados y se descuidaran y fueran así poseídos fácilmente por los demonios.

 

Ya usted habrá notado el grave error en el cual cayó el autor de ese libro, se dejó guiar por la enseñanza de un demonio, es decir, tomó clases espirituales de Satanás. Pero ya sabemos qué enseña la Biblia sobre la veracidad de Satanás: Ha sido mentiroso desde el principio y es padre de mentiras. Ese es el problema con las prácticas de la moderna guerra espiritual: basan sus creencias y prácticas no en la clara enseñanza de la Biblia, sino que utilizan como sustento las revelaciones y declaraciones realizadas por los demonios antes de ser sacados de las personas y también se toma el testimonio de los brujos que se han convertido al cristianismo. Pero esto conlleva serios peligros:

 

Primero, no podemos confiar en las declaraciones de los demonios porque ya sabemos que son especialistas en mentir, NO importa si los conjuras para que digan la verdad, ellos no pueden decir la verdad, son especialistas en mentira, esa es su naturaleza. La Biblia nunca dice que el creyente puede conjurar a un demonio para que diga la verdad, lo que si nos enseña es que Jesús y los apóstoles nunca permitieron que ellos hablaran mas de la cuenta, y mucho menos estuvieron dispuestos a aprender de ellos. Todas las veces que los demonios proclamaron algo con respecto a Cristo y los apóstoles (aunque aparentemente decían la verdad), no les fue permitido hablar. Nadie puede esperar ser instruido por Satanás, porque él es padre de mentira.

 

Segundo, no podemos ser instruidos por los testimonios de los ex-brujos porque ellos también estaban inmersos en un mundo de error y mentira. Satanás les dejaba ver cosas mentirosas para que le siguieran como a un ser todopoderoso. En las Escrituras no encontramos que los apóstoles se sentaran a conversar con las personas que abandonaron la brujería con el fin de conocer más sobre el mundo espiritual, NO, en ninguna manera. Lo único que necesitamos conocer está revelado en la Biblia, la cual es suficiente para todos los asuntos de la vida cristiana y el mundo espiritual.

 

Pero los modernos ministros de la liberación parecen desconocer esta verdad bíblica y se aferran a ser instruidos por los demonios y ex brujos, de cuyas enseñanzas han armado todo un edificio enmarañado y confuso, pero que cada día confunde y aprisiona a los hombres en vez de hacerlos verdaderamente libres.

 

Aunque nadie puede afirmar con total convicción que las Escrituras Sagradas presentan un solo caso de posesión demoníaca en verdaderos creyentes, muchos tratan de encontrar en pasajes aislados respaldo para tal creencia. Analicemos estos versículos y contextualicémoslos para una mejor compresión de los mismos con el fin de ser fieles a lo que Dios ha enseñado, y no a lo que Satanás ha dicho.

 

Analicemos algunos pasajes bíblicos que son utilizados para afirmar la posible posesión demoníaca en el creyente:

 

- 1 Juan 4:1-4. “Amadps, no creáis a todo espíritu… porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. Todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios”. Algunos han planteado que estos falsos profetas fueron creyentes verdaderos que se entregaron a la influencia de Satanás. Pero esa afirmación no encuentra respaldo en el conjunto de enseñanzas de la Palabra de Dios. Si nos fijamos bien en el  texto el uso de la palabra falsos profetas indica que estos no son creyentes verdaderos, sino mensajeros de Satanás que ingresaron encubiertamente y que ahora predican un evangelio falso. Este pasaje no presenta evidencia de posesión en creyentes verdaderos.

 

- 2 Pedro 2:1-22. Nuevamente este pasaje habla de falsos profetas, es decir, personas no creyentes que se disfrazan de mensajeros de Dios cuando realmente, desde el principio, son mensajeros de Satanás. Las características y frutos que se mencionan en este texto corresponden a personas no regeneradas.  Pero leamos con más detenimiento los versículos 18 al 20 “Pues hablando cosas infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero”. Estos pasajes parecen plantear una situación de peligro para verdaderos creyentes. Pero debemos advertir que en ningún momento se habla de posesión demoníaca, esto queda descartado con una simple lectura del texto. Lo cierto es que los nuevos creyentes, aquellos que acaban de empezar el camino, son las víctimas más frágiles en manos de los engañadores y falsos profetas, como afirma el versículo 18; de allí que la Iglesia deba proteger y cuidar a los nuevos creyentes con mas esmero, puesto que su fe aún es débil y están siendo objeto del ataque de los falsos maestros, pero, nuevamente afirmo, sería un abuso del texto interpretar que se trata de posesión demoníaca, podemos considerar esto como la lucha espiritual que a diario debemos enfrentar contra las tentaciones que nos ofrece el mundo, Satanás y nuestra carne (VEA EL ÚLTIMO CAPÍTULO SOBRE EFESIOS 6).  El versículo 20 está hablando de los falsos profetas, ellos, por un tiempo, abandonaron la corrupción del mundo y conocieron intelectualmente a nuestro Señor Jesucristo, pero luego vuelven al mundo en un estado peor que el primero. Este fue el caso de Judas Iscariote. Él conoció intelectualmente a Jesucristo, mas su corazón jamás fue regenerado, es decir, nunca fue un verdadero creyente. Se apartó por un tiempo de la corrupción del mundo, pero la corrupción seguía dentro de su corazón no regenerado. Por un tiempo disfrutó de la gracia especial de estar rodeado de los santos y disfrutó de la compañía de Jesús, pero Jesús nunca estuvo como Señor en su corazón, participó de la obra misionera y en el nombre de Jesús echó fuera demonios cuando salió con los Setenta, pero un día el Señor le dirá: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”. Mateo 7:23. Cuando volvió al mundo su estado codicioso fue peor que el primero y en la primera oportunidad vende a Su Señor a cambio de monedas que agradaban a la codicia de su corazón. ¿En algún momento fue Judas Salvo? Creo que nadie que conozca las Escrituras podría afirmar esto, la Biblia le llama “el hijo de perdición”. Nunca fue salvo, de la misma manera, estos falsos profetas que vuelven a un estado peor nunca fueron salvos, fueron nubes sin agua, es decir, espuma mas no sustancia, eran sepulcros blanqueados por fuera, pero interiormente llevaban la corrupción que caracteriza a los hombres no regenerados.

 

- Efesios 6:8-10. Este pasaje será analizado en el último capítulo de este libro.

 

- Efesios 4:26-27. “Airaos, pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al Diablo”. Este pasaje exhorta a los creyentes a evitar la ira pecaminosa, es decir, cuando está dirigida al prójimo. Podemos airarnos en contra de nuestro pecado, pero no en contra del prójimo. Si nos airamos contra nuestros hermanos estamos dando oportunidad para que el maligno utilice esta debilidad y haga daño a la Iglesia. Nuevamente aclaro, este pasaje no habla de posesión demoníaca; Pero si advierte a los creyentes con respecto a las artimañas del maligno: “El diablo, rápidamente aprovechará la oportunidad para cambiar nuestra indignación, sea justa o injusta, en agravio, rencor, fuente de ira, resistencia al perdón…, desde el comienzo mismo el diablo debe ser resistido (Stg. 4:7). No debe concedérsele lugar alguno, ninguna entrada, ningún punto de apoyo donde colocar un pie”.

 

- I Timoteo 3:6-7. “no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo”.

 

La pregunta aquí es ¿Cuál es la condenación y el lazo del diablo? Tomando en cuenta el contexto inmediato y el contexto general de las Escrituras sería imposible responder que se refiere a algún tipo de posesión.  Pablo advierte a la Iglesia que nunca ordene como anciano u obispo a alguien que sea novicio o novato en la fe cristiana, pues, lo mas probable es que el corazón de este varón se llene de orgullo y arrogancia, lo cual está muy relacionado con el pecado de Satanás quien quiso ser como Dios. Con respecto a la última parte del versículo 7 donde habla de caer en lazo del diablo, tampoco se refiere a posesión. Nuevamente Pablo advierte que si eligen como pastor a un varón que es novato en la fe, se corren serios peligros que afectarán el testimonio de la Iglesia y la vida personal del elegido. Una persona con mal testimonio es un peligro serio en el cargo de pastor, puesto que los inconversos se reirán del tal, y de la Iglesia, por su mala conducta, dando ocasión para que vituperen el nombre de Cristo; pero el mismo varón elegido como pastor encontrará una justificación para continuar con una vida de pecado al pensar “he sido elegido anciano a pesar de mi mal testimonio, entonces puedo continuar pecando a mis anchas”, en este caso ha caído en el lazo del diablo, es decir, está pensando de la forma como Satanás quiere que todos piensen. Está siendo influenciado por Satanás, pero no es poseído por el demonio. Para volver al hermano a la comunión debe ser disciplinado eclesiásticamente, como lo enseña Pablo en otros pasajes, mas nunca se dice que debe ser sometido a una sesión de sanidad interior en la cual se le expulsan los demonios.

 

Pero la Biblia si afirma que el creyente está seguro en Cristo, que ahora es templo del Espíritu Santo y que no podrá ser morada de un ser horrendo y sucio como el demonio:

 

a. 1 Corintios 5:5 no puede ser tomado como una posesión, lo mismo 1 Timoteo 1:20.

b. 2 Timoteo 2:26 no habla de creyentes nacidos de nuevo.

c. La doctrina de la regeneración y de la permanencia del Espíritu Santo en el creyente imposibilitan por completo la posesión de un creyente.

d. El hombre en Cristo ha nacido de nuevo. (Juan 3:5), es una nueva creación en Cristo (2 Corintios 5:17), es parte del cuerpo de Cristo (Efesios 1:23), está sellado por el Espíritu Santo (1 Cor. 6:19),los principados y potestades malignos no pueden separarle del amor de Dios que es en Cristo Jesús (Romanos 8:38-39, aquel que está en él es mucho mayor que el que está en el mundo (1 Juan 4:4)

e. En tal persona no puede morar un demonio

f. El Espíritu Santo y un espíritu maligno no pueden compartir el mismo corazón

g. 2 Corintios 6:15-16. Es imposible una concordia entre Cristo y los demonios.

Los creyentes están en Cristo y Cristo está en ellos. 2 Cor. 5:17; Efesios 3:17

 

No podemos fundamentar doctrinas o prácticas espirituales basadas en fuentes externas a la Escritura. Las experiencias o evidencias prácticas pueden confirmar lo que enseña la Biblia, y en este sentido serían útiles, pero cuando la experiencia es ajena a la suma de la Palabra de Dios entonces no podemos aceptarla como verdad. Estoy hablando de asuntos espirituales.

 

Si un creyente dice que para recibir bendición abundante en el culto debe descalzarse los pies al ingresar a la Iglesia, y que esto lo ha visto comprobado en su vida práctica, no podemos aceptar esta tesis como verdad porque no se fundamenta en la máxima norma en materia de fe y conducta: La Biblia. Este creyente podrá demostrar los beneficios recibidos, pero no podremos elevar esta práctica a nivel de doctrina y conducta para el resto de los creyentes porque no está soportada con la enseñanza general de la Biblia.

 

Los defensores de la posesión demoníaca en el creyente tienen cientos de casos para demostrar que esto es posible, pero esto no es suficiente, porque la “realidad” está llena de casos y situaciones que fácilmente podrían echar por tierra una buena cantidad de doctrinas bíblicas y afirmar muchas enseñanzas paganas en boga actualmente.

 

A propósito, Dickason afirma lo siguiente en su libro:

 

             Pero, si las experiencias coherentes chocan con una interpretación, la única inferencia posible es que hay algo erróneo con la experiencia misma o la interpretación de la Escritura correspondiente. Ciertamente, la Palabra inspirada de Dios nunca contrariará una experiencia válida. El que busca la verdad con sinceridad debe estar preparado para replantear su interpretación de modo que se ajuste a los hechos tal como son.

 

Esto es lo que la mayoría de defensores de la moderna guerra espiritual quieren que se haga. Que acomodemos la Biblia a lo que ellos llaman “experiencia válida”. Pero ¿Qué es una experiencia válida? Si vamos al campo de lo científico algo será válido si después de seguirse todos los pasos del método científico se demuestra que es algo cierto y verídico. En el campo de lo espiritual, y especialmente en lo relacionado con el cristiano, ¿Quién determina las experiencias validas? Necesariamente debe ser Dios, quien es la fuente de la verdad. Las Escrituras son la revelación perfecta e inerrante de Dios, de modo tal que en ella encontramos todo lo que es necesario para la vida y la salvación. Si no tuviéramos esta máxima norma entonces el cristianismo podría haber tomado los rumbos que las mentes inquietas le hubieran querido dar en estos 20 siglos de historia. Si hoy día creemos en un Dios Trino, y aceptamos que Jesucristo es Dios-hombre, es porque la Iglesia se ha mantenido fiel a la clara y total enseñanza de la Biblia. Muchos hombres influyentes razonaron lógicamente concluyendo que Jesucristo no es Dios y que Dios no es trino. Si tuviéramos que ajustar la interpretación de la Biblia a lo que algunos consideran como “evidencias válidas” entonces la doctrina bíblica cambiaría de siglo en siglo dependiendo de lo que los hombres consideran como válido.

 

Ahora, surge la pregunta ¿Es correcta la interpretación que afirma la imposibilidad de la posesión demoníaca en el creyente? Ya hemos analizado algunos pasajes bíblicos que son utilizados tratando de demostrar que si es posible la posesión en el creyente, pero ninguno de esos pasajes puede ser tomado como respaldo para esa doctrina porque no hablan de posesión. Pero si queremos ser más bíblicos debemos preguntarnos ¿Encontramos en la suma de la Palabra indicios que den la oportunidad, aunque remota, de que algunos creyentes verdaderos puedan ser poseídos? Definitivamente la respuesta es no. No hay un solo caso y no hay una enseñanza teológica que pueda deducirse de la Biblia que apruebe esa doctrina.

 

Ahora, Dickason acude a la misericordia en este tema cuando afirma:

 

             Insisto, si alguien enseña que un verdadero creyente no puede ser demonizado le estará causando un gran daño tanto sicológico como espiritual al cristiano que está demonizado. Y estará ayudando al enemigo a seguir con sus acusaciones y condenaciones. Porque si una persona encuentra señales de demonización en su vida, y se le dice que el cristiano no puede ser demonizado, entonces creerá que no es un verdadero creyente sino que está engañado y es un perdido.

 

Pero ¿Será correcto aceptar una doctrina como válida solamente por no ofender a las personas, aunque sabemos que esa doctrina es ajena a la Biblia? ¿Será justo dejar de predicar el arrepentimiento para no ofender a las personas mas cultas? ¿Será correcto negar la doctrina bíblica de la depravación humana como consecuencia del pecado original para no “traumatizar” las mentes de las personas mas educadas de la sociedad?

 

No somos inconcientes frente a los problemas de los demás, pero no es muestra de amor verdadero el cubrir con pañitos de agua tibia una herida que debe ser tratada con medicamentos; el pañito le librará de sufrir el dolor de las herramientas quirúrgicas, pero le causará un daño peor a largo plazo. De la misma manera si un creyente manifiesta en su vida actitudes y comportamientos no apropiados o anormales, no será de gran ayuda para ella decirle que eso obedece a un demonio que le poseyó, cuando por la Biblia sabemos que eso no es posible. Le estamos engañando. Ella trasladará la solución de sus problemas a un rito de exorcismo, pero esto no será la solución porque simplemente no es un demonio el causante del mal.

 

Como dije anteriormente, si encontramos supuestos creyentes poseídos por demonios estamos obligados a hacer dos cosas:

 

Primero, analizar las manifestaciones que la persona presenta. Su comportamiento puede obedecer a anomalías mentales o a escapes psicológicos que la persona busca para no enfrentar situaciones difíciles. Lo más recomendable es confrontarla con las Escrituras, a veces la solución está en la confesión de sus pecados y el resarcir los daños causados. Nuevamente le animo para lea el libro de Jay Adams titulado Capacitado para Orientar, allí encontrará invaluable ayuda para atender estos casos. Ahora, si verdaderamente encontramos síntomas muy extraños como: fuerza sobrenatural, poderes psíquicos, hablar en idiomas no aprendidos con anterioridad por la persona, pronunciar blasfemias y cosas semejantes, lo mas probable es que nos encontremos frente a un caso de posesión, entonces es preciso hacer lo que corresponde al segundo punto de la respuesta.

 

Segundo,  si verdaderamente está poseído entonces no es creyente. Ya hemos insistido en que la Biblia no da lugar para que los creyentes puedan ser poseídos por demonios. Lo que debemos hacer es predicarle el Evangelio. Esa persona necesita que El Espíritu Santo convierta su cuerpo en Su templo, para que ya no sea más esclavo de Satanás. Esto debe hacerse bajo mucha oración, suplicando al Señor que tenga misericordia de esa persona y le libere de las garras de Satanás para que pueda atender la voz del evangelio.

 

Su servidor en Cristo,

Julio César Benítez

Email: juliobenitez@caractercristiano.org

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Hno. Julio C. Benítez

 

Carácter Cristiano

 

 

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